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Desayuno con política

Desayuno con política
MARTHA BEATRIZ ROQUE CABELLO | La Habana | 26 Ene 2015 – 7:27 am.

Si al menos cesa el inmovilismo, la nación cubana podrá respirar un poco
de aire.

Ocho miembros de la oposición interna fueron invitados a desayunar el
pasado viernes 23 de enero con los dos jefes de delegaciones
norteamericanas que conversaron con el régimen, los señores Roberta
Jacobson y Edward Alex Lee.

Sólo asistieron siete disidentes, pues Berta Soler, de las Damas de
Blanco, decidió no ir en protesta porque en la reunión del 18 de enero
con senadores y representantes demócratas favorables a la política del
presidente Barack Obama, se había invitado a un número mayor de
disidentes que aprueba dicha política a los que están en contra.

El resto de los asistentes fueron Antonio Rodiles, Guillermo Fariñas,
José Daniel Ferrer, Elizardo Sánchez, Héctor Maseda, Miriam Leyva y yo.

Las conversaciones transcurrieron en español, pues tanto Jacobson como
Lee lo hablan fluidamente; la primera estuvo en Cuba en enero de 2011,
el segundo fue segundo jefe de la Sección de Intereses en La Habana
durante la época de James Cason.

Todos pudimos conversar mientras disfrutábamos de un desayuno prohibido
para los cubanos.

Cada cual expresó lo que estimó pertinente, pero de forma concisa, pues
el tiempo estaba limitado a una hora y media.

Por mi parte, transmití que aunque algunos disidentes dicen no estar
conformes con las medidas tomadas por el presidente Obama, eso es letra
muerta para la oposición; no así para las dos cámaras del Congreso de
Estados Unidos, que haciendo uso del poder conferido por la ley, es
probable que al menos traten de frenar el proceso, a pesar de que se les
pidiera por parte del Presidente en el Discurso de la Unión, que
consideraran el levantamiento del embargo.

Si después del relajamiento, a algo en específico que esté ejecutándose
se le diera marcha atrás, esto sería un problema con serias
consecuencias para el pueblo cubano.

En la calle, algunas personas que no están bien informadas tienen muchas
esperanzas; por otra parte, como solo se tiene como fuente la
información oficial, se teme que se elimine la Ley de Ajuste, por lo que
quizás haya un incremento de personas lanzándose al mar.

Los que son escépticos al respecto han corrido un chiste que plantea que
Obama no va a hablar más por teléfono con Raúl Castro, porque le marcó
con 99 (llamada a pagar por quien la recibe). Con lo que están
transmitiendo que Cuba no tiene dinero para realizar negocios.

Y es que hay personas que se preguntan cómo es posible que los
americanos hayan olvidado que el régimen les nacionalizó sus empresas y
no les pagó, mientras que tanto el exilio como los opositores recordamos
las muertes que ha tenido este pueblo; desde los fusilados sin juicio en
los primeros años de la dictadura, los asesinatos de los niños del
Remolcador 13 de Marzo, los pilotos de Hermanos al Rescate, las oscuras
muertes de Oswaldo Payá y Harold Cepero, y la de Orlando Zapata Tamayo,
entre otros.

Tampoco es fácil de olvidar la miseria social, económica y política que
han vivido y viven tres generaciones de cubanos.

Por otra parte, está la preocupación de que la liberación de presos
políticos haya sido un fraude, pues salieron excarcelados y no en
libertad; así como otro grupo había sido liberado por cumplimiento u
otras modalidades, antes de ser anunciado el famoso número 53, e incluso
una joven periodista que aparece en la lista fue sometida a juicio y
declarada inocente tras siete meses de privación de libertad.

Esto no ha tenido ninguna explicación, ni la tuvo durante el desayuno,
ni siquiera se sabe cómo se obtuvo la lista ni por qué no se contó con
la sociedad civil.

Y es que este mal comienzo preocupa a todos; de nada sirve que se diga
que se nos tienen en cuenta y se reúnan con nosotros, si no se
materializa en hechos concretos donde esté nuestra voz.

Tiene que haber algo más formal que estos encuentros, porque la
oposición es la que tiene los ojos y los oídos en el pueblo.

En las conversaciones anteriores con personalidades de Estados Unidos,
como —vía internet— con el Sub Secretario de Estado para la Democracia y
los Derechos Humanos, y con los Senadores y Representantes que nos
visitaron, les expliqué la existencia de numerosos componentes de la
legislación actual que se oponen a la “buena” voluntad del presidente
Obama, en particular la Constitución de la República.

Aunque se sabe que el régimen dirige el país de forma anticonstitucional
y no respeta sus propias leyes, pueden usarlas para cuando tengan que
dar alguna respuesta o hacer referencia a lo que esté legislado. Es por
eso que antes de anunciar cualquier nuevo paso, se deber tener en cuenta
si es viable o no, según la Ley, porque de lo contrario se quedará solo
como la intención de una de las partes.

Siempre recalco que la democracia en Cuba es responsabilidad de la
nación cubana, aunque la ayuda es bien recibida. Hay una generación
adulta de cubanos, que no está comprometida con la gerontocracia y que
aunque en estos momentos ve su futuro fuera de Cuba y en especial en
Miami, la historia siempre ha demostrado que habrá una reacción de este
estrato social; aunque hay que reconocer que la oposición interna no ha
sido capaz de conducirla.

El camino técnico es largo para poner a funcionar las embajadas, el
régimen tiene que escoger el personal cubano, que ubicará como
trabajadores para suplir las necesidades de los americanos y que los
espiará, según lo establecido. Esta lentitud va de acuerdo con lo que
acostumbra a decir Raúl Castro: “Los cambios son sin pausa, pero sin
prisa”. Como ya la decisión está tomada, es importante para nuestro
pueblo que no se acoja al gobierno americano a esta máxima.

Aunque el régimen necesita de la apertura, en el momento que se le cae
la ayuda venezolana, no está preparado para ello y el cese del
hostigamiento a la población cubana, de la cual es parte la oposición,
no parece estar en los planes de quienes mandan en el país.

Por ejemplo los desalojos a familias, que de forma muy rústica, han dado
solución al problema de la vivienda; los presos por peligrosidad
predelictiva, que van a la cárcel sin que se les haga juicio y sin que
hayan cometido delito alguno; así como poner fin al presidio político
que encierra por años a los disidentes, involucrándolos en
transgresiones de leyes inventadas, como desorden público, atentado,
desacato, etc.

Al igual que dijo la señora Jacobson, no tengo ninguna fe en que el
régimen cambie, porque de esta forma ha logrado mantenerse en el poder
por 56 años. Pero si al menos cesa el inmovilismo, la nación cubana
podrá respirar un poco de aire.

Nosotros hemos estado acostumbrados a la cultura del enfrentamiento,
será muy difícil podernos adaptar a la cultura del entendimiento, sobre
todo si va a estar en un solo lado de la balanza.

Source: Desayuno con política | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1422232163_12523.html

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