FORO ANTITOTALITARIO
Languages

La represión en Cuba sigue igual

‘La represión en Cuba sigue igual’
PABLO PARDO Enviado especial Ciudad de Panamá
Actualizado: 12/04/2015 05:00 horas

José Miguel Vivanco es el director para América de Human Rights Watch
(Observatorio de los Derechos Humanos), la ONG más influyente, junto con
Amnistía Internacional, de defensa de las libertades en todo el mundo.
Chileno de nacimiento, educado en ese país, en Salamanca y en Harvard, y
ex profesor de Georgetown y Johns Hopkins, Vivanco es uno de los mayores
expertos del mundo en materia de derechos humanos en América Latina.

En la víspera de la ‘cumbre’, el disidente cubano Guillermo Fariñas
declaró a EL MUNDO que, “desde que comenzó el deshielo con EEUU, la
represión ha seguido igual o peor”.
Es muy probable que sea así. Yo no creo que sea correcto asumir que el
cambio de política con Washington va a suponer una mejoría de los
derechos humanos en Cuba. La represión va a continuar, porque el régimen
no va a cambiar su naturaleza. Pero al Gobierno cubano le va a aumentar
el coste de la represión, porque va a estar un poco más expuesto al
resto del mundo. Y ahí es donde juegan un papel el resto de las
democracias latinoamericanas, que deben ser capaces de abordar la
cuestión de los derechos humanos en Cuba. Antes no hacían eso con el
pretexto de que no querían parecer el ‘perro faldero’ de Estados Unidos.
Ahora la puerta está abierta a un cambio.
Pero aún existe entre los Gobiernos el temor a parecer el perro faldero
de EEUU, no con Cuba, sino con Venezuela. Ésa es la tesis del ex
secretario de Comercio de EEUU con George W. Bush, el cubano-americano
Carlos Gutierrez.
Algo de eso puede haber. Pero también es cierto que Venezuela es una
potencia y tiene la capacidad–o, al menos, la tenía–de generar
problemas a nivel interno en otros países. Chavez tenía una política de
abierto apoyo a grupos afines en otros países.
Pero Maduro no tiene ni el carisma ni, con la caída del petróleo, los
recursos económicos de Chavez.
No, desde luego. Pero ahora el país que contiene una acción de América
Latina es Brasil. Ése país tiene la llave.
¿Y por qué no la usa Dilma? Algunos dicen que para no perjudicar a la
economía brasileña.
No. Es por cuestiones de política interna. La primera es por las
simpatías ideológicas con el chavismo del principal asesor de Dilma
Rousseff en materia de política exterior, Marco Aurélio García, y en
segundo lugar porque la base más dura de su partido, el PT (Partido de
los Trabajadores) siente esa misma simpatía. Ahora bien: la oposición
brasileña ha empezado a recuperar posiciones y está cuestionando al
Gobierno de Dilma por su silencio frente a Venezuela.
¿Cómo valora usted lo que Obama califica como una nueva relación entre
EEUU y América Latina?
La credibilidad de Obama en America Latina se dispara el 17 de
diciembre, cuando anuncia el restablecimiento de las relaciones
diplomáticas con Cuba sin condiciones previas, pero advirtiendo de que
EEUU no va a abandonar la defensa de los derechos humanos. Eso le da a
Estados Unidos muchísima más altura para discutir temas de derechos
humanos, porque liquida el argumento cubano del bloqueo. Es una
diplomacia muy inteligente.
Pero luego llegan las sanciones a Venezuela.
El problema no está en las sanciones. El problema está en emplear un
lenguaje que dice que Venezuela representa una amenaza para EEUU. Ahí,
el Gobierno de Obama se pega un tiro en el pie.
Y Obama le pone un triunfo en bandeja a Maduro.
Sí. Obama puso en peligro lo que había ganado a raíz del 17 de
diciembre, porque permitió a Maduro explotar las sanciones en su favor
al máximo y lanzar una campaña nacional y regional. No es que Obama
fuera a perder todo lo ganado, al menos entre los presidentes más
inteligentes, pero no cabe duda de que había puesto en peligro el éxito
del cambio. Así que ha tenido que reaccionar con las declaraciones de
[su portavoz] Ben Rhodes de que EEUU no considera a Venezuela un
peligro, y con su propio discurso en el Foro de la Sociedad Civil [de la
‘cumbre’], declarando que se ha acabado la era de la intervención
estadounidense en la región, pero que no por ello va a renunciar a una
serie de principios fundamentales de defensa de los derechos humanos.
¿Es un cambio trascendental?
Es un movimiento muy inteligente, porque viene a decir: “No sigan con el
cuento de la invasión ni de la injerencia en los asuntos internos,
porque eso ya no cuela. Pero no confundan eso con ‘barra libre’ en la
defensa de derechos que son universales, como los derechos humanos o las
libertades públicas, porque vamos a seguir insistiendo en ellos”. Es lo
mejor que podía hacer para desactivar la campaña de Maduro.
Maduro aún cuenta con muchos apoyos.
Los discursos de Obama han sido buenos para lograr el apoyo de los
sectores más razonables, el centro político. No van a persuadir a todos,
porque ahí la barrera siempre la va a poner más alta Maduro, simplemente
diciendo: derogue el decreto. Y se le va a sumar Evo Morales [el
presidente de Bolivia] y el resto del ALBA [una organización regional en
la línea del chavismo formada por 12 países]. Pero se van a quedar
aislados ante un presidente de Estados Unidos que les puede interpelar
de forma inteligente y decir que, por favor, dejen la cantaleta de la
invasión.
Usted ha estado en una reunión a puerta cerrada con los presidentes de
Estados Unidos, Barack Obama; Uruguay, Tabaré Vázquez; y Costa Rica,
Luis Guillermo Solís. ¿Cómo fue el encuentro?
Fue una reunión de hora y cuarto con los tres y unos quince
representantes de organizaciones de la sociedad civil, de ONG de áreas
muy diferentes, desde violencia doméstica hasta discapacitados o, como
nosotros, de defensa de los derechos humanos. Fue un formato muy abierto.
¿Cuál fue su posición como representante de Human Rights Watch?
Muy clara: hay que seguir manteniendo el discurso público en apoyo de la
sociedad civil y de las organizaciones libres y autónomas. Y esas
organizaciones de la sociedad civil no deben quedar supeditadas a ningún
tipo de principio de soberanía. Hubo una coincidencia total en ello,
pero también en que eso no basta. Para proteger esos valores hay que
tener un Poder Judicial fuerte e independiente, y lamentablemente hay
Gobiernos que tienen un modelo político de concentración y no de
separación de poderes. Y ése es un grave motivo de preocupación.

Source: ‘La represión en Cuba sigue igual’ | Estados Unidos | EL MUNDO –
http://www.elmundo.es/internacional/2015/04/12/5528f871268e3e774b8b4576.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *