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Yo tampoco tengo la culpa

Yo tampoco tengo la culpa
REINALDO ESCOBAR, Panamá | Abril 12, 2015

Durante la Cumbre de las Américas, cuando Raúl Castro aseguró que Barack
Obama no tenía culpa de las decisiones tomadas por los diez presidentes
que lo antecedieron, la confusión me embargó y no es para menos.

Al escuchar aquel discurso, pronunciado frente a más de una treintena de
mandatarios reunidos en Panamá, se me hizo más difícil comprender por
qué los aguerridos miembros de la “sociedad civil” progubernamental
cubana que llegaron a esa ciudad, seguían llamando asesinos a los
activistas, disidentes y representantes independientes que acudieron a
participar en los foros paralelos a la cita histórica.

Si Obama no es culpable de lo ocurrido en Bahía de Cochinos, ni de la
ayuda logística a los alzados del Escambray; si no tiene responsabilidad
alguna con la creación de Radio Martí, ni con la Ley de ajuste cubano…
ni siquiera con la implementación del embargo, entonces ¿cuál es la
culpa que le quieren endilgar a los activistas defensores de los
derechos humanos?

Ahora, que el general presidente ya ha absuelto al dignatario del país
que la propaganda oficial ve como “el enemigo”, vale la pena preguntarle
por qué sus seguidores acusan de hechos ocurridos hace décadas a quienes
se organizan en partidos opositores y en proyectos de bibliotecas o
periodismo independiente, con el único propósito de proponer un país
diferente al que trazan los lineamientos del sexto congreso del Partido
Comunista.

Cuando ocurrió el horrendo sabotaje al avión cubano saliendo de
Barbados, Guillermo Fariñas cumplía o se preparaba para cumplir una
misión internacionalista en África. En el momento en que le dispararon
al prisionero Ernesto Guevara en Bolivia no habían nacido Eliécer Ávila
ni Henry Constantin. Sería como culpar a Abel Prieto de los
fusilamientos, del traslado obligatorio de campesinos desde el centro
del país hacia pueblos cautivos, de las atrocidades de la Ofensiva
Revolucionaria, del desastre de la zafra del 70, del quinquenio gris y
de tantas cosas más.

Cuando menciono a Abel Prieto pudiera incluir los nombres de casi toda
la delegación cuyos pasajes y alojamiento fueron sufragados por el
gobierno cubano. ¿Son conscientes ellos de que cuando acusan a otros de
un pasado en el que no existían ni tomaban decisiones, serán también
evaluados bajo la misma óptica? ¿Están preparados para asumir todas las
atrocidades que cometieron sus predecesores?

Los panameños, sin embargo, nos dieron durante la Cumbre un claro
ejemplo de esa actitud positiva que se resume en mirar más hacia el
futuro que hacia atrás. Me gustaría creer que Raúl Castro no es
responsable de nada… aunque las evidencias apuntan en otra dirección.

Quizás va siendo hora de que nos ocupemos más de las soluciones que de
las culpas.

Sé que muchos compatriotas, con todo derecho, no estarán de acuerdo
conmigo, sobre todo porque hay heridas imposibles de cicatrizar y
agravios difíciles de olvidar. Si hubiera que votar al respecto,
levantaría la mano a favor de que se jubilen en paz. Su penitencia, su
peor castigo, será vernos a todos construir una nación sin odios ni
rencores. Otra vez los cubanos, todos, en la misma fiesta.

Source: Yo tampoco tengo la culpa –
http://www.14ymedio.com/opinion/culpa_0_1759624026.html

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