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Un rostro desfigurado – De cómo Díaz-Canel salió del quirófano del Miami Herald

Un rostro desfigurado: De cómo Díaz-Canel salió del quirófano del Miami
Herald
Posted on 24 febrero, 2016 by Café Fuerte
Por Miguel Fernández Díaz

There are also unknown unknowns,
the ones we don’t know we don’t know.
Donald Rumsfeld

En medio del desbarajuste periodístico que ha creado la nueva política
de Estados Unidos hacia Cuba y el anunciado viaje de Barack Obama a La
Habana, un reportaje publicado por The Miami Herald/El Nuevo Herald de
Miami irrumpió de repente el pasado fin de semana, prometiéndonos
explicar la “sucesión cubana”. “Miguel Díaz Canel, el rostro del futuro
en Cuba” era el título de la pieza a digerir en esta hora previa a los
cambios que comenzarán inevitablemente a desgranarse, por razones más
biológicas que racionales, con la celebración del VII Congreso del
Partido Comunista, el próximo abril.

Tres, fueron tres los periodistas del Herald -Mimi Whitefield, Nora
Gámez Torres y Glenn Garvin- quienes se enfrascaron en una faena
supuestamente de revelaciones informativas para los ávidos lectores del
sur de la Florida y del mundo, deseosos de dilucidar el universo de
poder que se reconfigura en la isla. Lástima que en este esfuerzo
reporteril no alcanzara para informar a los lectores de una evidencia
fundamental: que el Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y del
Consejo de Ministros, Miguel Díaz-Canel, es el sucesor previsto del
actual Jefe de Estado y Gobierno por la sencilla razón de que ahora
mismo lo sería “en caso de ausencia, enfermedad o muerte” de Raúl
Castro, tal y como prescribe sin remedio el Artículo 94 de la
Constitución vigente.

Quirófano contaminado

En vez de dar esta luz, el artículo sumió al lector en la penumbra de
que “es, supuestamente, el rostro del futuro de Cuba”, que de inmediato
desfiguraron con que Raúl “lo dejó entrever en el 2013, cuando dijo que
dejaría la presidencia de Cuba el 24 de febrero del 2018, y entonces la
Asamblea Nacional, cuyo poder es nominal, designó a Díaz-Canel como
primer vicepresidente”.

En esta operación se vislumbra ausencia investigativa en la disección
del entuerto. Para empezar, no cabe suponer nada. Como ni el Papa
Francisco sabe cuándo Raúl enfermará o morirá, Fidel y Raúl no se
hubieran arriesgado jamás a escoger a Díaz-Canel como Primer
Vicepresidente en 2013 si no fuera el sucesor preconcebido.

El artículo distorsionó hasta la secuencia factual. Raúl no dejó
entrever nada en 2013 ni entonces la Asamblea Nacional designó con su
poder nominal a Díaz-Canel, sino que este se empinó como decisión del
poder real a través del trámite clásico: Fidel y Raúl escogen, el Buró
Político confirma, el Comité Central convalida y la Asamblea Nacional
elige. Y sólo tras la elección fue que Raúl expresó —bien clarito— que
declinaría la jefatura de Estado y Gobierno en 2018.

A pesar de que ellos mismos aseveran que Díaz-Canel “ha viajado no sólo
por Cuba sino por el mundo entero como emblema de la nueva dirección
política”, el juicio de valor se contaminó con la politiquería simbólica
por la visita de Obama a Cuba y adelantaron un encuentro de aquel con
Díaz-Canel como “la indicación más seria hasta el momento” de que el
actual vicepresidente primero será el próximo Jefe de Estado y Gobierno,
como si Díaz-Canel no hubiera asumido ya esa doble jefatura durante la
visita de Raúl a Francia.

Instrumentos sin esterilizar

Para desfigurar a Díaz-Canel, el Herald recurrió entre otros a Jaime
Suchlicki, quien comentó que en caso de ser designado presidente no
gobernaría en realidad, ya que “no tiene ni tanques ni tropas”. Así el
doctor Suchlicki sirvió instrumentalmente para desfigurar también el
Estado de corte totalitario del cual Díaz-Canel será jefe, porque dicho
Estado no es simple dictadura militar, sino peor: dictadura del partido
único que con su capilaridad y fuerza de penetración sobrepuja a
cualquier mando militar.

Aparte de que la presidencia comprende, por imperativo constitucional,
“desempeñar la Jefatura Suprema de todas las instituciones armadas”
(Artículo 93.g), Cuba no se gobierna con tanques ni con tropas. Ni
siquiera hay soldadesca profesional, sino que todo el mundo es militar
de por vida útil, ya sea en servicio activo o en la reserva. Una
sociedad militarizada de este modo no se gobierna desde los cuarteles,
sino por el partido único, que se extiende por todo el país y fagocita
todos los sectores -incluso las fuerzas armadas, los órganos de orden
público y la Seguridad del Estado- e incluso las esferas privadas.

Así mismo, trajeron como expertos al politólogo Richard Feinberg y al
doctorando Arturo López Levy para desfigurar un hecho como opinión:
¿Será presidente Díaz-Canel? “Es el candidato más probable”, dijo
Feinberg; “No hay duda”, recalcó López-Levy.

Vendas sucias

Peor fue el manejo de testimonios. Para dar fe de que Díaz-Canel gustaba
de “hablar con la gente de abajo”, el artículo apeló nada menos que a
Guillermo “El Coco” Fariñas, “quien estaba hospitalizado en huelga de
hambre contra el gobierno [y] recordó divertido [que Díaz-Canel] me
saludó y me preguntó por mi salud”.

Más divertido aún resulta que Fariñas no recordara otra ocasión mucho
más memorable en que Díaz-Canel “le estrechó la mano calurosamente y le
preguntó por su salud”, tal y como declaró el propio Fariñas
precisamente al Herald en su primera visita a Miami. La ocasión es
memorable porque Díaz-Canel que “lo iba a tener en cuenta” y esto
sucedió en Santa Clara, “frente a la casa de los padres de Díaz-Canel”
poco antes de ser elegido Primer Vicepresidente.

La diversión se vuelve apoteósica porque Fariñas declaró también que
Díaz Canel había sido “su compañero de clase en la escuela militar”. Sin
embargo, la autobiografía de Fariñas precisa que “en 1980” se graduó de
preuniversitario “en la escuela militar Camilo Cienfuegos”, en tanto la
biografía de Díaz-Canel recoge que hizo el preuniversitario en el campo
(Valle del Yabú) al oeste de Santa Clara y egresó de la Universidad
Central en 1982 como ingeniero electrónico.

Igual de temerario resulta que se incluyera el testimonio de que
Díaz-Canel “forjó fuertes vínculos con los Castro en su juventud durante
el servicio militar, el cual -de acuerdo con un ex militar que sirvió en
una unidad semejante- incluyó un período en un destacamento que sirvió
de seguridad personal tanto a Fidel como a Raúl”. Como ingeniero
electrónico, Díaz-Canel pasó todo su servicio militar (1982-85) en la
unidad militar 3875 de defensa antiaérea.

Infección de las heridas

Luego de principiar con que Díaz-Canel se parece a Richard Gere, el
artículo demostró que semejante frivolidad no era casual y junto con la
carrera política de Díaz-Canel describió desde su trayectoria en el
amor, pasando por usar Blackberries, hasta que Fidel Castro lo regañó
por andar en bicicleta.

Por entre otras muchas incursiones imperitas e imprecisas en el objeto y
el sujeto de información, como que la cuenta de Twitter @MiguelDíazCanel
“no parece (sic) realmente suya”, porque reza: “Estoy esperando que los
hermanos Castro se mueran y vayan al infierno por llevar a Cuba a la
bancarrota”, la propuesta del Herald termina introduciendo el virus
enloquecedor de que la dictadura castrista es cosa de familia.

Ante la incapacidad de aprehender por qué el castrismo seguirá con jefe
de Estado y Gobierno sin apellido Castro, el consuelo estriba en que
Díaz-Canel no sería más que un marcador transitorio hasta que resuelvan
sus diferencias “el hijo de Raúl, Alejandro Castro, coronel de las
fuerzas de seguridad del Ministerio del Interior, y su yerno Luis
Alberto Rodríguez López-Callejas, coronel del ejército [ni siquiera se
percataron los reporteros que ascendió a Brigadier] y jefe de algunas de
las mayores empresas de las fuerzas armadas”.

Así, digerido el caso, tenemos bien explicada otra razón eficiente de la
longevidad del castrismo: muchos no saben en qué consiste. Ni parecen
dispuestos a enterarse.

Source: Un rostro desfigurado: De cómo Díaz-Canel salió del quirófano
del Miami Herald – Cafe Fuerte –
cafefuerte.com/sin-categoria/28115-un-rostro-desfigurado-de-como-diaz-canel-del-quirofano-del-miami-herald/

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