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Fariñas, el cuerpo como escudo

Fariñas, el cuerpo como escudo

Guillermo Fariñas, premio Sajarov 2010, se encuentra en huelga de hambre
Fariñas ha realizado más de una veintena de huelgas de ese tipo
Al menos 17 luchadores por la libertad en Cuba han muerto en huelgas de
hambre

Una vez más, Guillermo Fariñas, premio Sajarov 2010, se encuentra en
huelga de hambre. Otra vez reclama los derechos de los otros, incluido
los de los indiferentes y hasta de los propios sicarios de la dictadura
castrista.

Fariñas ha realizado más de una veintena de huelgas de hambre. Conoce la
crueldad del régimen, pero lo enfrenta. No se hace ilusiones. Sabe que
su cuerpo puede ser quebrado, y su vida rota, pero aun así se arriesga,
porque está consciente que la libertad hay que conquistarla y que los
verdugos jamás la conceden.

El huelguista no es un fanático, tampoco está enajenado. Sus acciones,
aunque peligrosas, se sostienen en el análisis, la evaluación de riesgos
y un apropiado conocimiento de la realidad nacional.

Por otra parte, la decisión del premio Sajarov de recurrir a un reclamo
extremo, evidencia que en Cuba no se han producido cambios. La
naturaleza represiva del régimen permanece invariable. Golpes y prisión
es su respuesta para los que reclaman respeto a la dignidad humana.

Fariñas dirigió una carta a Raúl Castro en la que le informa que se
declara en huelga de hambre y sed hasta que el dictador reconozca
públicamente que los opositores no volverán a ser torturados, golpeados,
amenazados de muerte o sometidos a procesos judiciales ilegítimos, una
reafirmación de su compromiso de luchar por la soberanía ciudadana sin
temer las consecuencias.

El sentido de solidaridad del huelguista es notable. Predicar con el
ejemplo es una de sus apotegmas. Ha demostrado en más de una ocasión que
no abandona a sus compañeros cuando son golpeados o encarcelados,
tampoco a los que caen en la lucha por la libertad, como lo ejemplifica
su reacción ante la muerte del huelguista de hambre Orlando Zapata
Tamayo y por la muerte a golpes de Juan Wilfredo Soto García.

La indiferencia del régimen ante las huelgas de hambre han causado al
menos la muerte de 17 luchadores por la libertad en Cuba. La dictadura
no respeta la vida humana en general, y desprecia la de quienes se
oponen a su poder.

El escritor José Antonio Albertini, en su libro Cuba y Castrismo,
Huelgas de Hambre en el Presidio Político, entrevista a expresos
políticos cubanos que realizaron huelgas de hambres colectivas e
individuales, recoge testimonios de coraje y sacrificio de hombres y
mujeres que escogieron retar la muerte a seguir siendo tratados como
esclavos.

El primer prisionero político cubano que murió en huelga de hambre fue
Francisco Aguirre Vidaurreta en 1967. Ese mismo año falleció Luis
Álvarez Ríos, seguido por el dirigente estudiantil Pedro Luis Boitel,
protagonista de numerosas huelgas de hambre hasta su fallecimiento en
1972, después de más cincuenta días sin ingerir alimentos. Esta trágica
relación nos lleva hasta el 2012, cuando muere Wilmar Villar Mendoza, de
32 años de edad, preso por participar en una protesta pacífica, no por
un sangriento ataque a un cuartel como protagonizaron Fidel y Raúl Castro.

Lamentablemente la dictadura que padece Cuba desde hace 57 años está
cubierta por un inexplicable mezcla de indiferencia y complicidad
internacional, y también por una penosa desesperanza de la mayoría de la
población de la isla que le impide romper la inercia que ha generado el
régimen totalitario.

El desenlace de una huelga de hambre es impredecible. El riesgo que
corre Guillermo Fariñas es muy grande. Confiemos que sepa conjugar sus
convicciones y las posibilidades finales. Pero más allá de cómo
concluya, su ejemplo de cómo combatir una tiranía estará siempre vigente.

Guillermo Fariñas como el prócer indio Mahatma Gandhi, cree en la
negociación, pero también en la acción directa. Confía en la agitación y
en la desobediencia civil. No espera que las cosas ocurran por
generación espontánea y trabaja arduamente para que se concreten.

El liderazgo de Fariñas contra el totalitarismo castrista se sustenta en
la audacia, apoyada en el coraje que demanda enfrentar los retos de la
dictadura y en una indiscutible disposición a correr los peligros que
sean necesarios hasta que sus conciudadanos estén dispuestos a exigir el
respeto a sus derechos.

Periodista de Radio Martí.

Source: Fariñas, el cuerpo como escudo | El Nuevo Herald –
www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article91698542.html

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